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¡QUE NADIE MENOSPRECIE A LA CHAVIZA!
- enero 24, 2026
- Publicado por: Alianza del Reino
- Categoría: Alianza del Reino
1 de Marzo de 2023
Por: Israel Aranda
Desde hace algunas semanas he estado meditando en el tiempo que he servido al Señor, y
sin darme cuenta han pasado casi 30 años, ¡Así es! Comencé a servir a Dios desde recién
nacido; jajaja, bueno no.
Cuando empecé a involucrarme en el servicio a la Iglesia tenía aproximadamente 15 años, y
en ese tiempo estaba muy distante de ser un hombre serio, responsable, confiable… Y aún
sigo lejos de serlo, pero creo que he logrado avanzar un poco.
En ese entonces cometí muchos errores y algunos horrores, gracias a Dios no existían las
redes sociales y hay muy poco registro de eso; pero gracias a Dios aquí sigo 30 años
después de decidir entregarle mi vida para su servicio.
Ahora que soy un adulto rasguñando el medio siglo de vida, me doy cuenta de las
equivocaciones de la adolescencia y juventud, y realmente no estoy seguro de que si me
encontrara al Israel quinceañero pudiera darle una oportunidad para servir a la grey; gracias
al cielo, Dios no piensa igual.
Si pensamos en el rey David al momento de ser elegido por Dios como monarca, con tan
solo 15 años de edad aproximadamente, no era alguien capacitado para ejercer el cargo;
pero ya había sido escogido para ser capacitado para hacerlo.
El caso de Jesús, no es muy distante al de David, la Biblia nos habla de su etapa de
infancia, pero no vemos mucho del Él como adolescente y joven, hasta los 30 años que
comenzó su ministerio. Al parecer, para Dios es importante vivir esa etapa de la vida como
lo que es uno en esa etapa de la vida… Como un adolescente y un joven, con todos los
pormenores que eso implica.
Al momento de ser ungido, a juzgar por los hombres, David no tenía la capacidad para ser
rey; y verdaderamente no la tenía, pero eso no se tradujo en descalificación para el, se
tradujo en someterse al proceso para llegar al lugar destinado para el.
El Señor te ha ungido para un propósito, muy probablemente en este momento no tengas la
capacidad para lograrlo, pero aún esa falta de capacidad es parte del proceso.
“Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un
ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza”