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ALBERTO: LA TORMENTA QUE BENDIJO A TODO MÉXICO
- febrero 19, 2026
- Publicado por: Alianza del Reino
- Categoría: Alianza del Reino
21 de Junio de 2024
Por: Yahiro Hernández
Una impresionante imagen de satélite nos muestra la magnitud de la tormenta Alberto, que
tácitamente cubrió con sus nubes y lluvias a todo el país de México, el cual estaba
enfrentando una sequía severa. Fue la primera tormenta del año, y su trayectoria comenzó
en Ciudad Madero, Tamaulipas. Desde allí, continuó hacia el interior del país hasta San Luis
Potosí, aunque el ojo de la tormenta no llegó hasta nuestra ciudad. Los estados más
beneficiados por las lluvias fueron Nuevo León y Tamaulipas.
La llegada de la tormenta Alberto nos recuerda la promesa del Señor contenida en Isaías
55:10-11: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino
que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que
come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que
yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”
Esto se alinea perfectamente con la temporada PEY, una década marcada por el poder de
la palabra hablada. La letra PEY del alfabeto hebreo representa “una boca” y está asociada
con el habla y el discurso. Palabras relacionadas con PEY incluyen hablar, discurso,
expresar y vocalizar. En esta temporada, se enfatiza el poder de las palabras que decimos.
Dios quiere que entendamos que las palabras que hablamos son importantes y deben estar
alineadas a las palabras que salen de su boca. Esta es una temporada para entender el
poder de la palabra hablada.
Cada palabra que Dios habla tiene poder. Salmo 107:20 dice: “El envió su palabra y los
sanó y los libró de la muerte.” En Mateo 8:8, el centurión le dijo a Jesús: “Solamente di la
palabra, y mi criado sanará.” Y en Génesis 1, vemos cómo Dios habló y el mundo fue
creado.
En Jeremías 1, Dios asegura que Él cumple su palabra cuando es declarada: “Y me dijo el
SEÑOR: Bien has visto, porque yo velo sobre mi palabra para cumplirla.” Dios le estaba
diciendo a Jeremías que cuando su palabra es declarada, Él está velando para que se
cumpla rápidamente.
Entonces, aprendamos sobre el poder de la palabra hablada. No le demos voz a la
incredulidad. No murmuremos ni nos quejemos. En cambio, escojamos declarar lo que Dios
ha dicho. Declaremos sus promesas, esto es parte de guerrear por nuestras promesas. La
palabra más poderosa que podemos hablar es el evangelio. Pablo decía: “No me
avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación.”
Así como la lluvia cumple su propósito de fertilizar la tierra, la palabra de Dios no regresa
vacía, sino que cumple con el propósito para el cual fue enviada. La tormenta Alberto no
solo trajo alivio físico con sus lluvias, sino que también nos recordó la fidelidad de Dios y el
poder de sus promesas.
Yahiro Hernández… Que esta bendición nos inspire a declarar con fe sus palabras sobre
nuestra nación. Amén.