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MINISTROS DE RECONCILIACIÓN
- febrero 19, 2026
- Publicado por: Alianza del Reino
- Categoría: Alianza del Reino
24 de Marzo de 2024
Por: Raquel Vega, Matehuala, S.L.P.
Al nacer de nuevo, nos convertimos en nuevas criaturas; las cosas viejas pasaron, y todas
son hechas nuevas con el propósito de que seamos embajadores y ministros de la
reconciliación.
Como ministros de reconciliación, nuestra labor es abrazar la unción de Cristo para:
- Anunciar buenas noticias a los pobres.
- Sanar los corazones heridos.
- Proclamar libertad a los cautivos.
- Traer liberación a los prisioneros.
- Pregonar el año del favor del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios.
- Consolar a todos los que están de duelo.
- Confortar a los dolientes de Sión.
- Darles una corona en vez de cenizas.
- Darles aceite de alegría en vez de luto.
- Darles traje de alabanza en vez de espíritu de desaliento.
Para que, como cuerpo de Cristo, seamos llamados robles de justicia, plantío del Señor,
para mostrar su gloria.
Dos llaves que son importantes para nuestra liberación y entereza son el arrepentimiento y
el perdón.
El arrepentimiento no es solo pedir perdón, sino un cambio de mentalidad de 180 grados.
Se trata de dejar atrás las mentiras del enemigo que operan en nuestra vida para abrazar
las verdades del Espíritu Santo. Es ir en una dirección opuesta a la que hemos estado
caminando.
El perdón se trata de cancelar la deuda. El Padrenuestro dice que, así como perdonamos a
los que nos ofenden, el Padre también nos perdona. Pero si no perdonamos, Él tampoco
nos perdona. Dios espera que perdonemos como Él nos perdona; es decir, nos perdona sin
condiciones, sin reclamos, sin echarnos en cara nuestros errores. Su perdón es por siempre
y nunca más vuelve a traer a la mesa esas faltas. Dios perdona cancelando nuestra deuda.
Si vamos a perdonar como Dios perdona, debemos cancelar la deuda y declarar que esa
persona no me debe nada, debemos renunciar al derecho de volvernos a ofender por las
mismas cosas.