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La disciplina de Dios es necesaria
- marzo 14, 2026
- Publicado por: Alianza del Reino
- Categoría: Kingdom Advancers International
La disciplina de Dios es necesaria y debemos aprender a abrazar la corrección del Padre.
Creo que algunos creyentes tienen la idea de que Dios es tan dulce que nunca nos corregiría ni nos enviaría a un “tiempo fuera”.
Pero, ¿será así?
Muchos creyentes han caído en la mentira de que la corrección, la disciplina y el juicio son ideas del Antiguo Testamento, y que el pecado ya no tiene efecto en nuestras vidas por causa de la sangre de Cristo.
Todo creyente arrepentido es perdonado de su pecado, pero eso no significa que no haya consecuencias cuando nos negamos a caminar en el temor del Señor.
Gálatas 6:7-8 (NVI)
7 No se engañen: Dios no puede ser burlado. Cada uno cosecha lo que siembra.
8 El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.
Cada vez que elegimos pecar deliberadamente, estamos perdiendo parte de la herencia en el Reino de Dios y también nuestro potencial para crecer en el llamado de Dios sobre nuestras vidas.
No estoy hablando de ir al cielo, sino de experimentar nuestra herencia celestial aquí en la tierra.
Hay una recompensa para quienes caminan por fe y obedecen al Señor, y también hay pérdida de recompensa para quienes viven su cristianismo sin temor de Dios.
1 Corintios 6:9-11 (NVI)
9 ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales sexuales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los que tienen relaciones sexuales con hombres,
10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
11 Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
Cuando buscamos primero el Reino, entramos en nuestra herencia legítima.
Pero cuando buscamos los deseos de la carne, nuestra herencia es robada.
Lucas 12:31-32 (NVI)
31 Busquen más bien el reino de Dios, y estas cosas les serán añadidas.
32 No temas, pequeño rebaño, porque a su Padre le ha placido darles el reino.
El pecado nos hace perder herencia
El pecado puede impedirnos experimentar la herencia de Dios:
- El pecado de Moisés le impidió entrar a la tierra prometida.
- El pecado de David le impidió disfrutar la vida de su hijo recién nacido.
- El pecado de Saúl le hizo perder su lugar como líder.
- El pecado del sacerdote Elí provocó que perdiera la vista y que su vida terminara antes de tiempo; además afectó a sus generaciones.
- El pecado de Elimas hizo que quedara ciego.
- El pecado de Ananías y Safira hizo que perdieran la vida.
- El pecado de quienes tomaron la Cena del Señor sin arrepentirse causó que algunos enfermaran y otros murieran.
La disciplina en la familia de Dios
La disciplina es una parte importante de pertenecer a la familia de Dios.
Abrázala, arrepiéntete y entra en tu herencia.
Hebreos 12:4-13 (NVI)
Dios disciplina a sus hijos
4 En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.
5 ¿Ya olvidaron por completo las palabras de aliento que Dios les dirige como a hijos?
“Hijo mío,
no tomes a la ligera la disciplina del Señor,
ni te desanimes cuando te reprenda,
6 porque el Señor disciplina a los que ama
y castiga a todo el que recibe como hijo”.
7 Soporten las dificultades como disciplina; Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien su padre no discipline?
8 Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces no son verdaderos hijos.
9 Además, tuvimos padres humanos que nos disciplinaban y los respetábamos. ¿Cuánto más debemos someternos al Padre de los espíritus, para vivir?
10 Nuestros padres nos disciplinaban por un tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.
11 Ninguna disciplina parece agradable en el momento, sino dolorosa; pero después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.
12 Por lo tanto, fortalezcan las manos débiles y las rodillas vacilantes.
13 “Hagan sendas derechas para sus pies”, para que el que está cojo no se disloque, sino que sea sanado.