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¡Nunca te conformes con menos que la herencia!
- marzo 14, 2026
- Publicado por: Alianza del Reino
- Categoría: Kingdom Advancers International
29 de mayo de 2021
Por: David Hoskins
Algunas tribus se conformaron con menos
Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés se establecieron al lado este del Jordán. Justo antes de entrar en la herencia que Dios había destinado para ellos, decidieron conformarse con algo menor que lo mejor de Dios. Esta es una tentación muy común cuando caminamos con el Padre hacia nuestra herencia.
Estas tribus hicieron un acuerdo con Moisés: lucharían junto con las demás tribus para que ellas recibieran su herencia en la tierra prometida. A cambio, Moisés les permitiría quedarse en una tierra que no había sido asignada para ellos.
La tierra al este del Jordán era buena para el ganado, por lo que “tenía sentido” desde una perspectiva natural, pero no era lo mejor de Dios.
No hay nada más triste que pelear por la herencia de otros mientras descuidamos la nuestra. Dios ha establecido límites y una porción específica para cada uno. Lo que obtenemos por fe es precioso, pero lo que obtenemos en la carne es temporal.
El problema de conformarse
Cuando nos conformamos con algo menor que lo que Dios prometió, perdemos nuestra posición en tiempos de guerra y dificultad. Dios no está obligado a proteger aquello que Él nunca prometió. Entonces terminamos peleando nuestras propias batallas.
Aunque al principio la tierra al este del Jordán parecía tranquila, pronto se convirtió en un lugar vulnerable. Los madianitas atacaban constantemente y, con el tiempo, esas tribus fueron conquistadas por los asirios y llevadas al cautiverio.
Una visión corta solo ve el momento presente.
La gracia de Dios acompaña Su plan
Cuando hacemos las cosas a nuestra manera, terminamos luchando nuestras propias batallas.
A veces Dios permite nuestras desviaciones mientras trabaja en nosotros para corregir nuestro corazón. En Su misericordia, tiene paciencia con nosotros mientras aprendemos obediencia y sumisión.
He visto muchas veces personas que comienzan su camino hacia su llamado y sus sueños, pero se conforman en medio del proceso.
Muchos líderes desean avanzar hacia lo nuevo que Dios tiene para ellos, pero no siempre están dispuestos a soltar lo necesario para entrar en esa nueva etapa. Algunos prefieren establecerse antes de cruzar al otro lado, pero rara vez termina bien.
Por eso te animo: atraviesa el umbral necesario para entrar en lo que realmente te ha sido prometido. La herencia vale la batalla.
Llegar a la meta es un regalo, pero caminar en fe es nuestra porción. Abraham caminó por fe toda su vida sin ver completamente la promesa, y aun así su herencia fue grande.
Algunas personas son más colonos que pioneros, pero cuando se trata de la herencia, asegúrate de llegar primero antes de establecerte.
La fe implica riesgo
Muchos líderes comienzan el camino hacia lo nuevo que Dios tiene para ellos, pero descubren que la herencia también implica batalla espiritual.
No todos están dispuestos a perseverar. Algunos no quieren perder comodidad, así que prefieren establecerse antes de entrar plenamente.
A veces entrar en la promesa significa salir de la zona de confort.
A veces significa arriesgarlo todo.
- Cuanto mayor es la fe, mayor es el riesgo.
- Cuanto mayor es el riesgo en fe, mayor es la recompensa.
- Todo lo que se hace en fe produce herencia.
Sembrando en los campos de otros
No es tiempo de sembrar, cultivar y cosechar hasta que hayas encontrado la promesa que Dios tiene para ti. No siembres tu semilla permanentemente en los campos de otros.
Trabajar en el campo de alguien más puede ser noble, pero no siempre es el plan para una bendición sostenible o una herencia generacional.
Jacob trabajó en el campo de Labán porque Dios lo permitió, y ese proceso lo condujo a su herencia.
Trabaja en el campo de otros solo cuando Dios te lo indique; de lo contrario, puede ser presunción.
Dios tiene una porción específica para ti:
un campo, un ministerio, un negocio o una misión.
Atrévete a entrar en todo lo que Él ha preparado.
Jacob y Esaú: dos perspectivas
Dios expresó su desagrado hacia Esaú porque no valoró su herencia. Jacob, aunque buscó la herencia de manera imperfecta, al menos tenía su mirada en el destino que Dios había preparado.
Esaú, en cambio, solo pensaba en la satisfacción inmediata, sin considerar a Dios ni su futuro.
Malaquías 1:2-3
“A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí…”
En el hebreo, “aborrecer” puede significar rechazar, despreciar o no escoger.
La diferencia estaba en la actitud hacia la herencia.
Una advertencia final
Ismael no era el plan original de Dios para Abraham y Sara, pero aun así Dios lo bendijo por causa de Agar.
Lo que debemos entender es esto:
No te conformes con menos que lo mejor de Dios.
Y no construyas algo que Dios no te pidió construir.
- Todo lo que hacemos por fe produce herencia.
- Todo lo que hacemos en la carne produce solo satisfacción temporal.
#NuncaTeConformes
Haz todo por fe.
Romanos 14:22-23
“…Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba…
y todo lo que no proviene de fe, es pecado.”