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ES ESENCIAL VERNOS A TRAVÉS DE LOS OJOS DEL SEÑOR
- agosto 27, 2026
- Publicado por: Alianza del Reino
- Categoría: Alianza del Reino
23 de Marzo de 2024
Por: Isa Rangel
Quiero compartir contigo las revelaciones y experiencias que he tenido estos días, inspiradas por lo que el Señor me ha mostrado. Tal vez, al igual que yo, has pasado años enfrentando pérdidas en tu familia, en lo económico, en propiedades y más. Estas situaciones a menudo nos llevan a la tristeza, la incredulidad y la esperanza fallida, haciéndonos pensar que no somos dignos de recibir bendiciones. Cuando sientes que el Señor te está bendiciendo, puede surgir el pensamiento de no merecerlo.
Este sentimiento se refleja en la historia de 2 Samuel 9:5-10, donde el Rey David, en memoria de Jonathan, decide bendecir a Mefiboset, el hijo de Jonathan y nieto de Saúl, restituyéndole las tierras de su abuelo y acogiéndolo en su mesa, a pesar de que Mefiboset se veía a sí mismo indigno, comparándose con “un perro muerto”.
Esta narración ilustra cómo a menudo nos dejamos abrumar por un espíritu de derrota y pérdida, lo que nos lleva a subestimarnos. Es crucial levantarse, silenciar al acusador de nuestras vidas y proclamar lo que el Señor dice de nosotros, viéndonos como Él nos ve.
No permitas que el enemigo te intimide; en su lugar, eleva tu voz con la verdad que el Señor proclama sobre ti. Recuerda, el Señor siempre proveerá para tu mesa y restaurará a tu familia, usando cualquier medio que Él desee. Él ha establecido que, a partir de hoy, te sentarás a Su mesa, simbolizando que la restauración de lo perdido durante años está en camino, por amor a ti.
Es esencial vernos a través de los ojos del Señor, armados con esa espada especial que solo tú puedes empuñar, porque Él te ve de manera muy personal, ayudándote a liberarte de cautiverios que tal vez ni siquiera sabías que existían.
Hoy marca el inicio de una nueva jornada para regocijarte en la presencia del Rey, sentarte a su mesa, compartir con tu Padre celestial y romper con las cadenas de cautividad.
Recuerda, ya estás equipado con las armas de guerra que te ha otorgado, porque te encuentras en la mesa real, en compañía de tu Padre.