10 de julio de 2025Por Juan José HerreraEstamos en el año 5785, el año de la doble gracia. Es tiempo de conquistar los lugares altos. Desde que comenzó este nuevo ciclo, el Espíritu Santo nos ha alineado proféticamente con el cielo.La Gracia Multiforme del EspírituMi gracia —dice el Señor— es como una navaja suiza: multifuncional, versátil, llena de herramientas. Pero por naturaleza, tendemos a encajonar al Espíritu Santo, a limitarlo a un molde. Sin embargo, Él se manifiesta en diversidad de dones, ministerios y operaciones.Dios quiere que aprendamos a caminar en Su gracia, en revelación y en lo sobrenatural. No es por fuerza humana; necesitamos depender completamente de Su gracia.Desde los Lugares Celestiales“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.” —Efesios 1:3Debemos aprender a operar desde los lugares celestiales, no solo para destruir las obras de las tinieblas, sino para edificar puertas y muros espirituales en nuestras ciudades y nación. Desde este ámbito, comenzamos a gobernar en Cristo.Por Su gracia, todo lo que pise la planta de nuestros pies puede ser redimido. Podemos reclamar territorio, cultura, tierra y generaciones para Su Reino.Escogidos para un Propósito MayorFuimos escogidos desde antes de la fundación del mundo, para ser santos y sin mancha. El remanente lo sabe: no fue elegido para sobrevivir, sino para cumplir un propósito más grande que sí mismo.Esta es la gracia de empoderamiento. No operamos desde estructuras humanas, sino desde la autoridad de Cristo. Esta autoridad espiritual ha comenzado a exponer estructuras ocultas del enemigo, como vimos con la revelación de redes criminales.¿Qué Tengo en Cristo?Dios está revelando la plenitud de Su gracia: • Lo que soy en Cristo • Lo que tengo en Cristo • Lo que puedo hacer en ÉlEs triste ver a muchos creyentes aún batallando con el perdón, con la ofensa, con heridas no resueltas. Eso refleja que no hemos conocido la gracia en su plenitud. La gracia tiene el poder para redimir cualquier área: tu pasado, tu alma, tus relaciones, tu identidad.Por gracia fuiste hecho hijo; tu espíritu nació de nuevo. Si eso fue posible por gracia, ¿cómo no va a haber suficiente poder en la sangre de Cristo para liberar tu alma?No Es Tu Fuerza, Es Su GraciaEl apóstol Pablo fue claro:“Todo lo he hecho por la gracia de Dios que actúa en mí.”No es tu ministerio, ni tu experiencia, ni tu trayectoria. Es Su gracia.Es Cristo en nosotros, la esperanza de gloria.La Gracia Que Fructifica y MultiplicaLa gracia que Dios nos ha dado es también gracia de restauración. Nos llama a ser fructíferos y a multiplicarnos generacionalmente. El Reino de Dios no se estanca en un templo; avanza en las calles, en las familias, en las naciones.Si no puedes ver más allá de los muros de tu iglesia, la gracia se apaga. Por eso el Señor nos está llamando a romper los límites del modelo tradicional. Los cuatro muros no pueden contener el Reino. El Reino está hecho para llenar la tierra.La Gracia de Dios en VerdadEste es el tiempo de vivir la gracia en verdad: no como un concepto doctrinal, sino como una realidad que sana, posiciona, empodera y transforma. No es una licencia para la pasividad, es la fuerza de Dios en nosotros para conquistar, edificar y gobernar desde lo alto.